Arthur Conan Doyle era médico y creó el personaje de Sherlock Holmes, el único detective consultor, allá por 1887. Holmes vivía en 221 Baker Street (London). Sherlock era muy famoso y querido por todos sus lectores por el método que utilizaba para revelar la verdad buscando en la profundidad lo no visible, lo oculto en los detalles de las razones de la conducta humana. Se sumerge para encontrar la huella concluyente que descifra el misterio.