El relato bíblico que narra esta historia tiene para mí un significado mitológico. Todos, como Jonás, en algún momento de la vida somos deglutidos por la oscuridad, hacia la muerte, hacia las entrañas de lo desconocido y aterrador.
¿Para qué? Creo que para que en la soledad de las profundidades recapacitemos, como errantes en el desierto, para recuperar la dignidad y la gratitud hacia la vida.