Hay seres que se precipitan hacia un inodoro; símbolo de la suciedad y putrefacción en la que inexorablemente caen por una explanada inclinada. Todos, todos estamos expuestos a caer y sucumbir en las miserias tanto propias como ajenas.
Sentado al borde del inodoro hay un hombre que lee un diario.
Este hombre indiferente y pusilánime ignora lo que ocurre a sus espaldas asumiendo que la realidad es la noticia que lee.